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pt7144 Un desierto blanco

Este singular lugar se encuentra en el oeste del hermoso Egipto. Cerca del tan visitado oasis de Farafra, a unos 45 kilómetros.

Cuando uno imagina un desierto, simplemente piensa en kilómetros y kilómetros de arena sin ningún tipo de matiz ni aditamento. Pero este particular y hermoso desierto blanco ofrece algo totalmente distinto, mezcla la arena con bellas manchas de arena blanca y perfectos monumentos de piedra y arena que se fueron forjando en forma completamente natural con el correr de los siglos.
Cuando uno camina entre estas torres parece que fueron creadas por la mano del hombre y puestas es posiciones estratégicas, pero nada mas alejado de la realidad, este lugar fue creado íntegramente por el viento, la arena y al madre naturaleza. Una vez allí también es recomendable conocer el pueblo de Farafra, cercano a este desierto, que tiene algo más de 5000 habitantes. La forma de vida, creencias y arquitectura del lugar merecen ser visitados. La mayoría de la población vive en casas de piedras y arena siguiendo con la característica del desierto. Lo más increíble es que a pesar de los fuertes vientos, que en ocasiones superan los 100 kilómetros por hora, siguen en pie.

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