Julio Ramón Ribeyro nos narra en su cuento “La casa en la playa”, su búsqueda de un lugar alejado de la ciudad y escapar del stress que vivir en esta conlleva, búsqueda inútil en su relato, pero que hoy el desarrollo del turismo y el progreso económico, nos permiten contradecir al maestro.

Sin ir muy lejos de Lima, capital de Perú, a unos treinta kilómetros al este, nos espera Chosica, cuyo clima y lugares de recreo, nos invitan al descanso. Exceptuando los ya famosos recreos campestres, existen hospedajes y pensiones cercanas a la plaza municipal, las cuales son una muy buena opción para pasar la noche y a un precio que rondea los veinte soles, lo cual hace módica la estancia.

Cerca de los hospedajes se pueden encontrar centros de diversión; como discotecas, bares, y algunos muy buenos restaurantes; si no se desea ni una de estas opciones, siempre queda darle una mirada a un cielo limpio y despejado obviamente totalmente gratis.

Si los planes no llevan al este, el sur de Lima es una buena opción, pese a que en los últimos tiempos todos los caminos llevan al balneario de Asia y al bullicio y desorden del cual precisamente queremos escapar no todo está perdido. Avance unos kilómetros y gire hacia la izquierda. San Vicente de Cañete y uno de sus distritos, por no ser su distrito estrella nos esperan .Nos referimos a Lunahuana, que ofrece; además de experiencias en canotaje, buen trato, y buena comida una gran variedad de recreos campestres con hospedaje incluido, los cuales promedian los treinta soles diarios por persona.




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