¿Les suena Tegucigalpa? No es nada recóndito, pues la capital de uno de los países hermanos de Latinoamérica, la centroamericana Honduras, que no pertenece al Caribe por su altura de aprox. 1000 metros sobre el nivel mar. Es una ciudad dada a la industria, tanto lo textil como lo comercial (tabaco y azúcar) se ejecuta por parte de sus pobladores con ahínco y como parte de su tradición.
Como toda población conquistada por los españoles tiene un aire colonial y pueblerino que encandila por su simpleza, pero asimismo cautiva por sus detalles estéticos de orfebrería y tallado.
El centro histórico de Tegucigalpa se asemeja y mucho al Jalisco mexicano, no sólo por la altura similar sino por su arquitectura (principalmente iglesias y algunas haciendas), sino por las calles y el desenvolvimiento de su gente, muy dedicada a la artesanía. Se podría decir que los de la capital hondureño son ciudadanos de costumbres rurales.
Cerca de Tegucigalpa se encuentra la parte más alta de todo el país, el Cerro El Picacho a 1240 metros sobre el nivel del mar, que se extiende hasta la frontera con México, que es más alta aún, pues asciende hasta 2400 metros, prácticamente duplica su altura en la zona mexicana.
Comayagüela es también parte de la capital hondureña, es al parte más industrializada del país, la parte urbana de esta parte del centro de América. En esta ciudad hay un parque nacional muy bien conservado, La Tigra, que concentra la mayor ecología de Honduras, su mayor biodiversidad en flora y fauna, o sea el centro del oxígeno de toda una nación.
El cielo de Tegucigalpa es muy despejado, muy parecido al apreciado en las alturas de los Andes de Sudamérica, con densas nubes muy diáfanas y un cielo tan celeste que parece coloreado como cuadro de fantasía. Este es un cielo que no castiga sino que adorna la postal de la ciudad, poniéndose como marco superior de un ambiente muy ajeno a lo que normalmente se aprecia en una capital, un ambiente grisáceo, lleno de smog y bullicio por las carreteras. Un caos que se confunde con modernidad, esto no es lo que sucede en la capital hondureña, donde la industria artesanal es la que prima, y de dónde se puede traer algunos recuerdos tejidos, más mucho aire fresco respirado.
Como Lima y Quito, Tegucigalpa también goza de un centro histórico fundado desde la época colonial, dejando arquitectura y costumbres religiosas propias de esa etapa de la historia. Unto de partida para la mistura de culturas.






