La comida mexicana se nutre de elementos gastronómicos propios y los traídos de Europa como consecuencia de la colonia. Se ha formado entonces, por casi 500 años, una fusión de sabores e ingredientes que hacen que la comida mexicana tenga un estilo único y un sello distintivo a nivel mundial.
Se basa principalmente en el uso del maíz, el chile (ají) y el frijol. A ellos se les agrega carne de res, tomate, cebolla, palta y el hongo conocido como nopal. Sin embargo, el ser un país grande y densamente poblado ha traído como consecuencia el nacimiento de nuevos estilos y variedades gastronómicas, dependiendo de la zona o los ingredientes.
Pero lo que diferencia a la gastronomía mexicana es la mezcla de sabores plasmados en la elaboración de los platillos. El país cuenta, por ejemplo, con alrededor de cuarenta variedades distintas de maíz, base de uno de los platillos más representativos de México, la tortilla. También se utiliza para la elaboración de tamales o para el consumo de sus granos frescos. El arroz sirve como acompañante y se puede comer con salsas o mezclado con verduras. Precisamente en cuanto a verduras el hongo conocido como nopal sigue siendo muy utilizado en comidas y bebidas. Se usan plantas para sazonar las comidas, como el romero o una planta típica llamada epazote, al igual que varias especies de tomate.
Ya en cuanto a los platos mexicanos, tenemos una gran variedad que complacerán a los paladares más exigentes. Entre ellos podemos mencionar las quesadillas, tortillas de maíz o harina con queso, los tacos, tal vez el plato más representativo de México, que consiste en tortillas rellenas con diferentes guisos, con carne, pollo, queso y verduras, los nopales, elaborados con una planta que se fríe o guisa según el gusto, la quesadilla de hongos, rellena de hongos cocidos, el huitlacoche, hongo del maíz considerado un manjar de alta cocina, el guajolota, un tamal dentro de un bollo que se acompaña con un atol y que es parte de la cultura gastronómica del DF, la garnacha, tortilla con carne de res deshilachada, papas y salsa picante, o el esquite, maíz cocido en un caldo con mayonesa y queso rallado.
Muchos de esos platos varían según la región en aspectos como los ingredientes o los grados de cocción. Sin embargo, coinciden en su delicioso sabor y en la calidad de los ingredientes usados en su preparación.





