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Una ciudad de ensueño no es precisamente privilegio de la imaginación. El deseo de un viaje a un lugar maravilloso tiene un destino, un boleto y un nombre: Londres, la ciudad de los palacios y del encuentro con el resto del mundo.

 Londres: El encuentro con el resto del mundo

Capital del mundo, dueña de postales, de fotografías en los libros, de nostalgias y de un encanto que transita entre lo universal y lo único. Es la maravillosa urbe de lo cosmopolita, de las grandes y alturadas iglesias, de las infinitas campanadas y del religioso té de la tarde. En sus discretas y colosales calles más de 300 lenguas de casi todas partes del mundo se convergen para hacer una sola la admiración por esa su arquitectura tan clásica como su historia. Londres es maravillosamente abrumadora.

Tomar el té en Londres es detener el tiempo y abrirse paso por la niebla londinense, cruzar las plazas, las calles y oír latir el pulso excitante de las campanas, de esas campanadas que lo alumbran todo en la capital inglesa, desde el Río Támesis hasta el último bloque de ese antiguo muelle cobijador de piratas y corsarios. La ciudad es devastadoramente colosal y cada año, es estancia de unos 30 millones de viajeros que se dan el lujo de llegar, conocer y enamorarse de la ciudad más universal del mundo.

 Londres: El encuentro con el resto del mundo

Su apariencia plomiza, sus grandes bloques de concreto aculados de historia, de literatura, de moda y diseño, y arquitectura, sus grandes castillos y torreones que resguardan la ciudad en una suerte de pesebre donde descansa la vitalidad de un mundo simplificado en una ciudad. Los vinos más selectos, la comida más distinguida y los lugares más exclusivos se reparten itinerariamente por las calles. Londres ofrece lo mejor de lo que está de moda, mejor dicho, crea la moda y la hace parte de la ciudad.

Una centena de teatros, todos con historia, con algo que contar, con mucho por mostrar; casi 4 centenas de museos de arte, de arquitectura, de historia, de diseño, de moda; de todo para deslumbrar la vista. Una ciudad exquisita de amaneceres celestes, tardes grises y noches de increíble bohemia.

 Londres: El encuentro con el resto del mundo

Caminar por Londres se parece a trotar por una calle con todas las tiendas del mundo, con todas las vidas y todas, absolutamente todas las posibilidades de vida. Desde lo más exclusivo hasta lo más rústico y tradicional. Una ciudad iluminada por la historia y la cultura de su universalidad.

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