En la primera parte de este reportaje descubrimos algunos platillos inusuales de Europa. Primero nos dirigimos hacia Islandia para probar el Hakarl o tiburón podrido y luego a Suecia para degustar el Surströmming o arenque fermentado del Báltico.

Ahora nos toca viajar hacia Italia, a la Playa de Mattinatella, ubicada en el Parque Nacional del Gargano en Puglia. No creas que hoy comeremos pizza, ñoquis o alguna pasta. Nada de eso, en nuestro destino elegido encontraremos una serie de restaurantes que ofrecen en la temporada de verano un platillo típico de la zona, los Ricci di Mare, o erizos de mar. ¿Te atreverías a comer este aperitivo antes del almuerzo? Quienes lo han probado aseguran que tiene un sabor realmente agradable y vaya que comerlo es realmente un lujo pues conseguirlos requiere de todo un esfuerzo por parte de los pescadores. Es importante mencionar que no solo puedes encontrar este platillo en restaurantes sino también en supermercados pues lo venden también como producto enlatado.

Viajemos ahora a Noruega, nuevamente a Suecia y a Finlandia. Estos tres países comparten una gastronomía parecida, siendo el Lutefisk uno de sus platillos de bandera. Se trata de un pescado salado (por lo general bacalao) que se remoja en lejía. Sí, por más loco que parezca este pescado al que se baña con lejía para ser comido es muy consumido en dichos países. ¿Será algo tóxico? Al parecer no. La preparación de este platillo tiene un período de 5 a 6 días pues al remojarlo guante ese tiempo el pescado se hincha hasta que alcanza el tamaño ideal para ser comido. Como te imaginarás su olor no es lo más agradable para nuestras fosas nasales.

Es importante mencionar que el Lutefisk suele servirse acompañado de tocino, papas, puré de nabo sueco, salsa blanca, mantequilla derretida o queso.


