La naturaleza ha hecho de ciertos lugares tan empinados la codicia de hombres que buscan su conquista. Mientras más alto sea una montaña, una cordillera o cualquier parte del planeta, se intentará llegar a la cima, para colonizarla, para escribir tu nombre. Para demostrar que no existe lo imposible. Eso sucede con la Cordillera Blanca, la cadena montañosa más alta del planeta y sitio elegido para hombres y mujeres que buscan conquistar las alturas a pesar del frío y el peligro que ello reviste.
El hombre exageradamente abrigado y de mochila pesada es uno de ello. Tendrá un final feliz, se irá contento por todo lo que ha pasado, por aquella vista exquisita desde lo más alto, de esas lagunas enclavadas y escondidas entre los cerros, de la flora que crece a pesar del incesante frío.
El sujeto ha llegado desde una ciudad gozosamente tropical donde el frío no cuenta, por ello se ha preparado con anterioridad a través de ejercicios y aclimatación en otras ciudades del Perú. Quizá piense que eso basta, durante su trayecto se ha topado con muchos jóvenes, con alumnos que egresan de las escuelas y este su regalo de fin de año: visitar la Cordillera Blanca. Él hombre también se ha hecho ese regalo, un regalo que representa una prueba de su fortaleza ante si mismo.
Ha oído hablar del la Laguna de Llanganuco, la misma que ahora está frente a sus ojos tras un trayecto vertical que ha hecho mella en su cuerpo, mas eso no importa a la hora de observar el agua color esmeralda y lo impresionante de la geografía, decide dar un paseo en la laguna y siente que eso quizá baste para todo el viaje que ha hecho.
Luego seguirá su ruta entre las montañas, recorrerá nevados sumamente blancos, bajará a los poblados a comprar lo necesario para seguir su camino, llegará al Nevado de Pastoruri, llevará solo lo necesario, dejará la mochila antes de escalar, y sentirá el frío mientras mas avanza, se detendrá a deslizarse sobre el hielo, irá hasta abajo y volverá, ese juego incesante lo mantendrá contento por largo rato.
Luego volverá y verá que nadie lo sigue, que la nieve y el frío quieren vencerlo. Verá grietas y las gafas lo ayudarán ante el viento que recorre en lo más alto. Seguirá, las piernas le pesarán, es el último esfuerzo. Llegará a lo más alto, se sentará, escribirá su nombre en la nieve, y dirá que ha conquistado las alturas. Lo contará y otras personas tratarán de imitarlo y nuevas historias se contarán.






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