En la República Dominicana, país que ocupa poco más de los dos tercios orientales de la isla de Santo Domingo en el Archipiélago de las Antillas, se encuentra una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo. Bajos de Haina, a 22 kilómetros al oeste de Santo Domingo, es uno de los lugares que se encuentran en constante peligro; las industrias y todos sus residuos han afectado de tal manera a la población que le han ocasionado daños severos.

En Bajos de Haina en el municipio de Paraíso de Dios aproximadamente 20 años ha estado funcionando un imponente complejo industrial; las chimeneas son evidentes desde lo más alto de los cerros de Paraíso de Dios. En esta ciudad se encuentran establecidas más de 100 industrias de químicos, manufacturas, productos farmacéuticos, artículos metalúrgicos, refinerías de petróleo como la Refinería Dominicana de Petróleo.
Los desechos de todas las industrias afectan y continúan afectando a los habitantes, incluso el puerto más importante del país, ubicado en Bajos de Haina, también se ve afectado. Las fábricas son responsables anualmente de la emisión al aire de 9,8 toneladas de formaldehido, de 1,2 toneladas de plomo, 416 toneladas de amonio y 18,5 toneladas de ácido sulfúrico. De todas esas emanaciones se identifican 84 sustancias peligrosas, 65 tóxicas de mayor grado.

Las fábricas que más daño producen son las de la fabricación de aparatos eléctricos y electrónicas pues los residuos sólidos se mantienen en el ambiente; el suelo al estar contaminado detecta 74,2 toneladas de plomo, 91,3 toneladas de cobre, 412 toneladas de ácido sulfúrico, 29,6 toneladas de ácido fosfórico, 4,5 toneladas de cloro y 10,2 toneladas de amonio. Estas son las cifras de los contaminantes que han hecho de Bajos de Haina un lugar de amenaza para la salud y el propio ambiente.

La población de Bajos de Haina lleva varios años con su población enferma de asma, bronquitis, gripe, infecciones diarreicas agudas. Los niños son los principales afectados. La situación se agrava al acumular las toneladas de sustancias peligrosas con los desechos urbanos, estas últimas son arrojadas al aire libre y convierten al ambiente en un área insostenible. Esta población vive en una situación de contaminación constante, el grado de impotencia es enorme pero alguien debe ponerle fin a esta situación para no seguir perdiendo más vidas. Ellos como personas merecen una buena calidad de vida y atención asistencial para los males que les aquejan.




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